Micr0s0ft mueve el mapa Windoze

 Al cumplirse un año desde el lanzamiento de Vista, Microsoft se enfrenta a la paradoja de que el principal obstáculo no es un competidor, sino la lealtad de los usuarios hacia su antecesor, Windows XP. Según la compañía, hasta octubre se habían vendido 88 millones de licencias del nuevo sistema operativo, pero la magnitud de la cifra no despeja el dilema que el consejero delegado, Steve Ballmer, deberá resolver muy pronto: si extiende el periodo de coexistencia entre ambos productos, muchos usuarios podrían sentirse tentados de esperar a Windows 7, que la hoja de ruta de Microsoft prevé para el 2010.

La industria informática tenía la esperanza de que con la llegada de Vista se desperezaría la demanda de PC, y el declive de precios se detendría, gracias a las exigencias de hardware más potente para funcionar. Esa expectativa se ha cumplido sólo a medias, por lo que, desde mediados de año, fabricantes de la talla de HP, Dell, Lenovo y Fujitsu convencieron a Microsoft para despachar sus ordenadores con dos sistemas operativos: Vista preinstalado y XP en un disco opcional, dando así tiempo a los compradores para decidir.

Lo llamativo de esta maniobra es que, según está planteado, Windows XP debería dejar de venderse en junio del año próximo. Algunos de los fabricantes pretenden darle una sobrevida de seis meses. Pero, incluso si Microsoft accediera, los usuarios de Vista y los de XP dispondrán muy pronto de sendas actualizaciones. En febrero, aparecerá el Service Pack 1 para Vista, con un doble objetivo, técnico y de marketing. El primero, corregir los fallos detectados en la primera versión; el segundo, a la vez, poner de manifiesto que el producto ha alcanzado el punto de madurez que dicen esperar las empresas antes de iniciar la migracion de sus sistemas. Antes de mediados de año, le seguirá el Service Pack 3 para Windows XP, que con esta pieza cerrará su ciclo.

Los analistas han encontrado flaquezas en la llamada curva de adopción de Vista por la clientela empresarial. Tras interrogar a 600 empresas de más de 1.000 empleados en EE. UU. y Europa, Forrester Research concluye que sólo un 38% tiene planes de despliegue de Vista a corto o medio plazo. Implantar un nuevo sistema operativo es tarea compleja, que consume tiempo y recursos. La estabilidad alcanzada por Windows XP les permite no darse prisa. Los cambios de Vista aconsejan acompasar su implantación con la próxima sustitución cíclica del parque de ordenadores, según los consultores.

La filial española de Microsoft sostiene que todo marcha según sus previsiones. “El ritmo de adopción de Vista por las empresas no difiere del observado en otros países”, comenta Jesús Pintado, director de plataformas Windows de Microsoft Ibérica. “Estamos todavía en la fase inicial de la curva, pero si la comparamos con la que tenía Windows XP al cumplir un año, el número de licencias vendidas ha crecido un 27%”.

Fuente: http://www.lavanguardia.es/lv24h/20071210/53416699673.html
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